El cielo se ha oscurecido. Ella se ha marchado. No es constante, viene y me acompaña; se aleja y me abandona. Nunca sé cuánto he de esperarla, a veces casi la olvido y desaparece de mi vida. No obstante, cuando su recuerdo está a punto de borrarse de mi memoria, aparece de manera estelar. Con mayor fuerza que nunca. Y me recuerda cuánto la necesito a mi lado.
Pero ahora es distinto. La casa está en silencio, mi mente está vacía. Se ha marchado y temo que será para siempre.
La revolución inevitable, de Genís Roca: un buen prompt para ordenar el
caos de la Inteligencia Artificial
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Es normal sentirse perdido ante todo lo que se dice hoy sobre la
inteligencia artificial (IA). Los avances en este campo ya no se producen
cada mes, sino...
Hace 4 semanas
1 comentarios:
j.
Espero que la falta de fe haya desaparecido para siempre.
Tu tiempo ha llegado.
Deja el equipaje que traías y sigue. No te hace falta.
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