Pienso mucho últimamente en mi vida. En cómo era, en cómo es y en cómo será. Reflexionando y comparando, he descubierto que prima la incertidumbre. También me doy cuenta de que he cometido muchos errores, errores que podría haber evitado sin duda pero que me han permitido encontrarme justo donde estoy ahora. Miro atrás y me arrepiento y siento vergüenza incluso, pero no hay nada que hacer, simplemente aceptarlo y tenerlo presente para no repetirlo. De mis dudas y vacilaciones, sólo una cosa tengo clara. Mi vocación. Me siento más escritora que nunca. Y eso que no he escrito jamás una novela… y hace años que no acabo un relato. Pero lo siento así. Y siento la motivación. Y siento las ganas. Y siento la inspiración. Ahora sólo falta que deje salir de mis dedos todos estos sentimientos. Que fluya.

1 comentarios:

Serafina dijo...

Pues si la vocación te guía ya puedes dejarte llevar que seguro que llegas a buen puerto. Muchas suerte, aunque no te hace falta porque naciste con ella y no te rindas jamás, pase lo que pase, que el mundo es ¡enooooorme!
Mil besos.