Había sobrevivido. Estaba sola en aquella isla. El azul del cielo y la calma del océano jamás resultaron más sofocantes que en aquel instante. Se agarró los labios, intentando contener un alarido y lloró. Lloró desconsoladamente. Estaba sola. No había nadie que pudiera socorrerla. Buscó dentro de su vestido y encontró la única fotografía que conservaba de ellos. La miró y la acarició. Y se apaciguó, pero sabía que aquella serenidad se desvanecería tan pronto como mirara a su alrededor.
Antonio Colinas: 50 años de Sepulcro en Tarquinia
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Antonio Colinas (La Bañeza, 1946-) publicó Sepulcro en Tarquinia en 1975
(Diputación Provincial de León, colección de poesía de la Institución «Fray
Bern...
Hace 2 semanas
1 comentarios:
Esto es de lo mejor que has escrito, y por cierto... muy en mi estilo, ¿sabes?
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