En una mañana fría como ésta deseo desaparecer, escaparme. Cerraré los ojos y viajaré al lugar donde el cálido sol me protege y no hay más ruido que el de las gaviotas sobrevolándome. Olor a sal y humedad en mi cara. Allí es donde quiero estar. Mi infancia y yo misma correteando por una playa, que a veces detesto, y otras tantas echo de menos.

4 comentarios:

Justo dijo...

Valencia, no es el Puerto de Santa María, pero al menos hay playa, humedad y alguna gaviota, no hace falta que te diga que aquí tienes tu casa.

La verdad es que sin playa en invierno tiene un pase, pero en verano sin los partidos de voley, sin la cervecita en el chiringuito y los paseos por la orilla...

The Wild Rose dijo...

No te engañes... allí donde estés te estará esperando... Garcilaso!

Nélida Devesa dijo...

¡Qué horror! ¡Creo que esta noche tendré pesadillas con Garcilaso revolviéndose en su tumba mientras cierto profesor habla de él como de su amigo!

Anónimo dijo...

TIENES RAZON, ES ESPECIAL EN EL PUERTO SANTA MARIA. CONOZCO EL DE VALENCIA Y ES DIFERENTE.
ES BUENO SABER QUE SIEMPRE PUEDES VOLVER